miércoles, 25 de septiembre de 2013

ESA ESPAÑA OBSOLETA


Aquí no le dolía nada a su majestad

Ayer ingresaron al Rey para volverle a operar por enésima vez de la cadera. Tenemos un Rey que parece ya Mr. Potato, ese muñeco al que montas y desmontas continuamente para quitarle y ponerle partes del cuerpo. Y es que la cadera de su Alteza Real ya está algo obsoleta. Y es que una monarquía en pleno siglo XXI echa un tufo a obsolescencia que tira para atrás. Tan para atrás como las cacerías de elefantes, las recepciones de embajadores en plan Ferrero Rocher y tantas cosas que parecen tan fuera de contexto que de por sí son grotescas.

Y no hablamos sólo del Rey. La semana pasada los catalanes hicieron una cadena humana para pedir un referéndum para la independencia de Cataluña. El Gobierno central les niega siquiera el derecho a éste referéndum. Yo, sin querer entrar en el fondo del asunto, porque no soy catalán y lo que haga un catalán al fin y al cabo me la repantinfla, que yo no soy quien para decirle a nadie como barrer su casa, pues hombre, si quieren consulta, se supone que esto es una democracia y ese derecho a la consulta se les debe de reconocer. Después ya veremos donde les lleva, pero están en su derecho, no hay quien se lo quite, lo demás no deja de ser censura previa, cosa que hasta la Constitución prohíbe.

Y no es que la Constitución se libre de su obsolescencia. La Constitución necesita reformarse en unos cuantos aspectos y de paso unas cuantas leyes que la desarrollan. Como por ejemplo el que sea intocable el sistema de mayorías parlamentarias ni que el sistema tributario no se pueda modificar por iniciativa legislativa popular. Si ya no se está cumpliendo el pago de impuestos que ella misma marca como "un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad"  que también se pasan por el forro cuando en proporción paga mucho menos cualquier gran empresa de este país que el churrero de la esquina. Alegan que son cosas muy complicadas porque exigen mayoría absoluta y patatían patatán, pero el artículo 135 que nos ha condenado a todos sí que lo modificaron bien los socialistas y los populares hace nada.

Y luego está como nos quedamos obsoletos nosotros. Envejecemos como nenas. Seguimos siendo la España de pandereta en muchos aspectos, pero en otro somos muy "mediterráneos" llamémosle así. Seguimos defendiendo con ardor nuestra bandera, nuestro españolismo, nuestro equipo y nuestra asociación fallera, rociera o lo que se tercie. Eso sí, si salen 2000 personas a la calle a enfrentarse a una Ley Hipotecaria injusta (hasta la Unión Europea lo dice) decimos que son unos perroflautas, unos terroristas, etc, etc. Es decir, para aquello que en realidad sirve para algo, somos unos nenazas, incapaces de defendernos, hasta que el fuego nos llegue a los cojones. A lo mejor ahí sí.

Y dentro de nuestra propia idiosincrasia hablemos por ejemplo del toro de Tordesillas o las becerradas de Algemesí. Como son tradición, aunque sean festejos propios de cafres en España los seguimos celebrando. La piel de toro, se dice del mapa de España. No sé que opinarán los toros, porque ellos no pueden opinar sobre esto, pero son tradiciones fuera de todo sentido que no hace más que exponer lo peor de nosotros mismos a los ojos de Europa y del resto del mundo. País de cafres, capaces de hacer de todo en manada y bajo los efectos del alcohol, pero incapaces de meter en la cárcel a un banquero o a un ministro corrupto, esto es España, así nos va.

miércoles, 14 de agosto de 2013

LAS PLAÑIDERAS Y LA CLAQUE

Cospedal entrando al juzgado mientras NNGG del PP le animan fuera
 Lo que importa es el espectáculo. Si antiguamente había que demostrar en un entierro que la persona que se iba al otro barrio a descansar de sus cuitas era muy querida, respetada o se la iba a echar mucho de menos. ¿Qué mejor que contratar a un puñado de señoras plañideras para que llorasen en su entierro?. Tenía su ciencia todo esto, pero lo importante es que si había bastantes señoras llorando es que se iba al eterno reposo alguien importante.


Luego están los de la claque. Estas personas acudían a los teatros cuando las obras eran tan malas como un telefilme de la tarde de Antena 3 y se dedicaban a aplaudir, con el objetivo de que los demás aplaudiesen y demostrar que la obra en sí no era tan mala. A estos se les pagaba.


Estas profesiones anteriores parecía que habían caído en el desuso, pero en esta época donde las opiniones se forman con imágenes inmediatas, mucha información y poco tiempo para analizarla, parece ser que los políticos y sus mamporreros en su capacidad de adaptación al medio están creando escuela de como usarla.


Por eso, cuando uno ve un debate en pleno Congreso de los Diputados, aquello parece una fiesta de empresa en un prostíbulo donde el jefe cuenta el chiste verde y los pelotas le ríen y aplauden. A mí, lo que me fastidia de todo eso, es que cuando empiezan con los aplausos, yo no le veo la gracia a ninguno, sea del color que sea. 

Que yo recuerde, en ninguna empresa cuando un jefe o un empleado expone algo se le aplaude, por lo inútil que sería y la demostración de ostentación de poder que tiene un aplauso. Mal estaríamos si todo se hiciese así. Al final, los egos estarían demasiado crecidos como para dedicarse a producir, que es para lo que se nos paga.


Los políticos al contrario. Sus egos necesitan de esos aplausos. Pueden soltar una soberana gilipollez, que sus compañeros de partido, a modo de las antiguas plañideras lo ratificarán con aplausos. Todo muy medido claro, porque siempre van a decir lo que la "disciplina de partido" les dicta, es decir, un guión que ellos conocen y del que ninguno se va a salir.


Y luego están las demostraciones callejeras, que son como los escraches, pero al revés, que hay que ser gilipollas. Yo no me imagino al ladrón de uan sucursal bancaria entrando al juzgado y a todos sus famliares aplaudiendo y haciéndole sonrisistas como si entrara a una boda. 

Pues hemos caído así de bajo. Ahora, cuando un político está acusado de corrupción, las juventudes de su partido o un grupito de lameculos que buscan su acomodo en algún puestecillo público o similar, van allí, a hacerle de plañideras al corrupto de turno, para que cuando salga este por la tele, pensemos que van a juzgar a alguien necesario e importante en esta sociedad.

Yo, como soy muy rarito, cada vez que entra algún corrupto al juzgado, me acuerdo de un francés, llamado Joseph Ignace Guillotin que se inventó un método para que los corruptos entrasen la cabecita en un sitio y dejasen de molestar en silencio. Es que soy así de rarito y me gusta la tranquilidad, qué queréis que os diga..




miércoles, 5 de junio de 2013

LOS 1O MAGNÍFICOS

Nótese la mano del ministro y la sonrisa de satisfacción de la chica

Me ha gustado el gesto, o mejor dicho, el "no gesto" de los 10 chavales estos que iban a recoger el galardón con los premios nacionales fin de carrera del curso 2009-2010. Se han plantado delante del ministro de educación, han recogido el diploma y no han estrechado su mano.

Habrá quien dirá que sí, que muy bonito el gesto, pero que están influenciados por las corrientes izquierdosas y peligrosas que les manipulan para hacer mella en la imagen del gobierno y tal, pero yo, estoy orgulloso de que estos jóvenes sean españoles.

Porque sí, ahora tanto que se habla de la dichosa marca España, (si fuese Espuña, me la creería más que es de chorizos), hacen falta gestos que demuestre que en España no todo el mundo se deja llevar como borregos. Lo fácil para estos chavales hubiese sido estrechar la mano y hacer la vista gorda, ser uno más, pero no.

Estos jóvenes no son uno más. Lo han demostrado ya con sus estudios y ahora lo demuestran con un gesto. Nos encanta ver a Fernando Alonso haciendo los pajaritos en su coche o a un jugador de la selección celebrando un gol. Nos sentimos muy españoles, ¿a que sí?. Pues a mí estos tíos me han dado ganas de sentirme español, han sacado la mala leche española, la que mola.

Porque en tiempos de crisis, la gente que resalta es la que es capaz de hacer algo distinto. Es muy cómodo quejarse de como está todo y no hacer nada por cambiarlo. Ver al vecino pasándolo mal y pensar "que no me pase a mí" pero no mover un dedo por echarle una mano. Así hemos llegado a donde estamos. Los políticos han hecho su agosto, y la banca también, pero asumamos nuestra parte de responsabilidad también.

Lo cómodo es no mojarse. Quedar bien con todo el mundo. Ser buenos chicos y esperar nuestra oportunidad de que se fijen en lo buenos chicos que somos y nos den un azucarillo. o mejor aún, un enchufe, que no hacemos mal a nadie. En este país, sin enchufes no somos nadie. Está bien eso de "no escupir en la mano que te alimenta" o ser "agradecidos con el amo" a ver si nos cae una longaniza extra.

Sí, lo cómodo está muy bien, pero la gente que realmente cambia las cosas es la que es capaz de nadar contracorriente. La que sabe decir "no", la que no da todo por obvio. Esa es la gente que hace los cambios. Por eso me caen tan bien estos chavales. Seguro que son los que más lejos llegan, y si no más lejos, los que mejor lo hacen. Habrá quien diga que llevan el paso cambiado, pero lo que me han demostrado a mí, es que todavía piensan y obran con dignidad; y señores, en una crisis, hay que rodearse de gente así, que se moje con las decisiones, que los lameculos sólo sirven para apretar siempre el mismo botón.

martes, 21 de mayo de 2013

MIS FANÁTICOS PAPIS

Esto es un "ordenado" acto religioso
 Hace pocos días, en una red social, me llegó una foto de los actos de la exaltación de la Virgen en Valencia. En esa foto, se veía a un niño pequeño, casi un bebé, llorando en brazos de alguien que sobre una multitud lo acercaba a tocar la talla de la Virgen, la "Geperudeta" que le llaman aquí en Valencia.

A mí, se me quedó grabada la cara del niño: cara de miedo, inseguridad, lágrimas. En ese momento tuve una imagen mental de los padres del niño. Los vi como unos egoístas descerebrados, unos idiotas que prescindían de todo cuidado con la seguridad de su hijo para satisfacer un capricho suyo de puro fanatismo religioso.

La cosa no fue a mayores y al niño no le pasó nada, y volvió a los brazos de sus padres que seguro que lo abrazaron como si ahora el niño fuese un pan bendecido o cualquier otro objeto de superstición popular de los que se ponen en las vitrinas de las casas para ver si traen trabajo, salud o cualquier otra cosa que pueda caer desde el cielo.

No es exclusivo de la iglesia católica este tipo de celebraciones. La peregrinación anual a La Meca, nos trae siempre esas imágenes de multitudes dando vueltas alrededor de la Kaaba para terminar dando un beso a la piedra negra; en la India también se forman grandes aglomeraciones de fieles hindúes a orillas del Ganges.

El hecho de que este tipo de celebraciones se celebre, por tradición religiosa, no quita para mi, el hecho de que se deban realizar bajo el criterio del sentido común. Ha pasado más de una vez que en una aglomeración de este tipo, han fallecido personas por aplastamiento, empujones o pisotones, porque un pequeño detonante que empuje a una masa humana hacia el pánico y el desorden puede ocasionar estos tristes accidentes.

Aquí es donde entran en juego las autoridades, tanto civiles como de la iglesia. Si saben que se celebra un acto de este tipo, donde los fieles quieren tocar una figura de madera todos a la vez, deben de organizarlo para que lo hagan de forma segura, o directamente prohibirlo. Porque yo, cuando veo imágenes como la de ese niño, por encima de una multitud, convertidos en energúmenos (por mucho disfraz de fervoroso catolicismo que quieran ponerse) se me ponen los pelos de punta; porque los accidentes ocurren, sí, pero si se minoran los riegos se pueden evitar.

Eso sí, queda muy bien la foto de la figurita de madera rodeada de fieles. Eso es marketing puro. A la iglesia le viene muy bien, esa imagen de fervor popular, demostración muy sutil de su poder de manipulación de las personas con supersticiones.
A los políticos también les parece bien eso de "mantener las tradiciones", pero hay una cosa que se llama "deberes públicos" y ninguna celebración por muy religiosa que sea debería eludirlos. Uno de ellos es el mantenimiento del orden público, pero si me extiendo, también podría hablar de la especial protección del menor, aunque sea de la falta de conocimiento de sus propios padres.

miércoles, 8 de mayo de 2013

NO ES PAÍS PARA VIEJOS

Podríamos usar esta bandera perfectamente
 No es país para viejos. Ni viejos, ni enfermos, ni emigrantes, ni dependientes.
Tampoco lo es para quienes quieran estudiar una carrera ni montar un negocio. No es un país para nadie con buenas intenciones, no le van a apoyar.

Tampoco es país para manifestarse; si sales a la calle, o protestas no sólo alteras el orden público, si no, que además eres un antipatriota que no aportas nada constructivo.

Tampoco es país para escraches. Te tratarán de violento, nazi, acosador, intimidador, lo peor.

Y si eres funcionario eres un mamón desagradecido de la teta del Estado español, que escupes la mano que te alimenta sólo porque te han bajado el sueldo.

Sí es país para bancos, constructores corruptos, políticos y familiares chorizos.

Sí es país para defraudadores, asesores inútiles, conductores irresponsables, empresarios sin escrúpulos ni responsabilidad social ninguna.

Sí es país para obispos, curillas, manipuladores de la opinión y estranguladores de las libertades.

Esto de ser español, cada vez tiene menos gracia..

lunes, 29 de abril de 2013

ABORTO RUIN GARRAFÓN

"Que sí, que yo te arreglo de del aborto, Ratzinger"


Lo de que el Partido Popular incumple sus promesas es falso. Algunas promesas las cumplen, lo que ocurre es que cumplen las que les interesa. En pleno siglo XXI, y en plena crisis, no han encontrado una forma mejor de ser útiles que reformando la ley del aborto. 

Y es que el partido que se pasa el día llenándose la boca con las palabras "herencia recibida", es realmente el fruto de la semilla fascista que se instaló en la iglesia católica durante la pasada dictadura. Y cuando digo fascista lo digo con todas las de la ley, porque aunque haya honrosas escepciones dentro de muchos miembros de la iglesia, los que ostentan el poder desde esa época han sido los más afines a las ideas del régimen, el de antes y el de ahora, porque ahora volvemos a tener ese régimen, nos guste o no, disfrazado de democracia pero dictadura al fin y al cabo, porque un parlamento donde no hay consenso con nadie es una dictadura, y más cuando las leyes que se han aprobado no tienen nada que ver con el programa electoral esgrimido para alcanzar esos votos.

Así que como la derecha ultracatólica de este país siempre ha apoyado al franquismo, luego a Alianza Popular y por último al Partido Popular, ya que son la misma cosa, ahora piden que se reforme la ley del aborto, aplicando sus creencias teológicas y religiosas, dentro del derecho de las españolas, independientemente de la religión de éstas. 

Es aquí donde se produce la mayor perversión. Se habla del derecho a la vida por encima del derecho de decisión. Se pretende mandar sobre el cuerpo de la mujer, que es quien debería tener la última palabra sobre si está preparada o no para sacar adelante una vida. Porque una vida no es un embrión, ni un feto; hablamos de individuos, y que yo sepa, para la iglesia el individuo no se tiene en cuenta cuando se habla de la existencia de una voluntad superior. Por lo tanto, nosotros como humanos, no podemos alcanzar nunca esa voluntad superior. En nuestra mano está pues, el legislar para los indivíduos, y no al contrario.

Y luego está la parte de la coacción. Nadie coacciona a una mujer para que aborte. Bastante difícil debe ser para ella la decisión en un momento dado. Pero es su decisión, y puede tomarla o no. Si una mujer por principios o por creencias no quiere abortar, nadie le obligaba con la ley vigente a ello. Por el contrario, si la ley no le reconoce el derecho al aborto, la está coaccionando, la está excluyendo del sistema al declarar su decisión personal como un acto ilegal. Y no se trata sólo de una prohibición sólo de un acto físico, si no, del daño emocional que ese sentimiento le puede acarrear. ¿Se tiene que sentir culpable?...Claro, como la mujer es fuente de pecado mejor calladita y temerosa de Dios y de su divina justicia..

Y luego viene la parte que no nos cuentan.. ¿Qué pasa si alguien que quiere abortar no puede hacerlo?. ¿Qué ha pensado hacer este gobierno si una madre y un padre no puede hacerse cargo de sus hijos?¿Darlos en adopción?, ¿Cómo hicieron con los bebés robados hace treinta años?. Donde hubieron llamas, siempre quedan ascuas..














lunes, 15 de abril de 2013

NAZI¡¡ LE DIJO LA SARTÉN AL CAZO...


Dolores de Cospedal habla de "nazismo" cuando habla de los ciudadanos que hacen escraches en las casas de los diputados y parlamentarios. Habla de acoso al político, de miedo y de coacción. Habría que preguntarse si realmente cree en sus propias palabras.

A mí me gustaría también saber si es democrático ejercer el poder aprovechando una mayoría absoluta parlamentaria, cuando en ningún momento se ha cumplido con el programa electoral que otorgó esa mayoría. Tenemos una democracia demasiado débil si cualquier partiducho político a base de mentiras puede llegar a una mayoría absoluta para luego gobernar a base de decretos que cada vez dejan al ciudadano más hundido mientras se favorece a grandes corporaciones y banca descaradamente.

Me pregunto también, si mañana se celebrasen elecciones en España si el PP volvería a ganarlas con todas las medidas que ha tomado tan alejadas de sus promesas electorales. ¿Seguirían ganando?. Yo no lo tengo muy claro.

Cuando dicen que tienen miedo realmente tienen miedo a que se les ponga en evidencia. No es lo mismo decir ante los medios de comunicación "un grupo de ciudadanos" o "un grupo de septuagenarios (que son normalmente los afectados por preferentes) han estado gritando delante de mi casa" que decir "he sentido miedo porque temía por mi integridad y la de mi familia", aunque en ningún caso se hayan sentido intimidados. Sólo hace falta ver la sonrisa de medio lado que tenía ayer González Pons mientras Dolores de Cospedal hablaba así sobre los escraches. Una persona que tiene miedo no sonríe nunca cuando se habla sobre terrorismo o nazismo. De hecho, me parece una burla hacia las personas que de verdad hayan sufrido estas situaciones la comparación que están realizando ellos.

Estamos hablando de puros intereses partidistas, de desviar la atención, de criminalizar la protesta ciudadana, de coaccionar la protesta legítima mediante miedo a manifestarse por represalias o multas. Esto sí que es nazismo, puro y duro.

Si de verdad fuesen violentos no habría habido escraches. Es mucho más fácil organizar un tumulto con pasamontañas, cuatro ladrillos y dos cócteles molotov que un escrache. Pero no se persigue eso, ni mucho menos, se pretende llamar la atención sobre un problema real, de una realidad que no afecta a una casta que quiere aprovecharse de esa situación para cuando se acabe su mandato colocarse en algún banco de los que han sido rescatados de por vida como Consejero o vaya usted a saber qué, cuando ya nadie se acuerde de quien le dio al botón rojo, al verde, o quien era Ada Colau.